La Redonda.

Identificación PNAT: SL-11

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  1. INTRODUCCIÓN.

Esta ruta es de las más fáciles de las que hemos propuesto. Haremos un recorrido por el suave cerro de la Redonda (formado por una sucesión de dos anticlinales encofrados separados por una pequeña falla) y pasearemos al lado del río Tajo durante una buena parte del trayecto. La ruta discurre por materiales jurásicos principalmente, y salvo en la ribera del río no hay bosques, sino matorrales y arbustos. En cambio hay unas muy buenas vistas sobre el río, los barrancos circundantes, el bosque de Belvalle y algún accidente geológico. Todo ello hace recomendable esta ruta, máxime cuando la podemos hacer en algo menos de dos horas, aunque lo acertado es tomarlo con calma, disfrutando de las aguas del río, sus cascadas, sus tablas y el frescor de la vegetación.

  1. MAPA

  1. PERFIL

  1. RECORRIDO.

Comenzaremos nuestras andaduras en la caseta de información, para girar a la derecha y tomar la primera calle a la izquierda. Continuaremos por la calle encementada hasta llegar al frontón. Giramos a la izquierda y continuamos por la pista asfaltada hasta la primera curva a la derecha. Nosotros abandonamos la pista y tomamos el antiguo camino que unía Peralejos con Checa (en la actualidad forma parte del GR-10), continuando la ascensión rectos, al momento pasamos por el enlace con las rutas SL-9 y 10, pero seguimos rectos dejando a un lado la Cruz del Calvario, donde tomaremos de nuevo la pista anterior en sentido ascendente. Continuamos hasta llegar a una zona donde la pista comienza a hacer unas eses. En la primera curva hacia la izquierda abandonaremos la pista y cruzaremos el sinclinal que da origen al valle de La Cañada, que llega hasta Peralejos y da lugar a éste. Cruzamos al lado de unas perreras, no hay que asustarse aunque nos ladren, ya que están bien cerrados. Comenzaremos a ascender por la ladera de La Redonda, por el flanco oriental del primero de los anticlinales que forman este monte. Al llegar a lo más alto, en el núcleo del anticlinal, giraremos a nuestra izquierda tomando una difusa pista forestal que sube casi hasta La Majamingo, siguiendo todo el tiempo el núcleo anticlinal. La Majamingo es el punto más alto del monte de La Redonda y punto más alto de la ruta, con 1.323 metros. Su nombre proviene de majada, lugar donde suele dormir el ganado. Estas majadas (o majadales) suelen ser bastante verdes debido al aporte de nutrientes que proporcionan los animales con sus excrementos. Puede parecernos chocante que los animales se suban a los lugares más altos a dormir, pero tiene una sencilla explicación: en las noches despejadas y sin viento (muchas), sobre todo en invierno, se generan fuertes inversiones térmicas, de manera que en el fondo de los valles (como por ejemplo en el mismo pueblo) se acumula el aire frío y se producen heladas mucho más fuertes que en los puntos altos. Seguiremos por el borde de la ceja que da vista al arroyo de La Canaleja. A mitad de camino podemos observar al norte (a nuestra derecha) la estructura de este monte: un anticlinal que forma la loma por la que hemos ascendido hasta La Majamingo, un segundo anticlinal que forma otra loma paralela más occidental y entre medias una falla que en su parte central ha sido erosionada y excavada por un arroyo que forma un valle. Continuaremos de nuevo nuestro camino hasta llegar al borde del cañón del Tajo, que limita nuestro monte por la parte occidental. Aprovecharemos para disfrutar de las vistas sobre la presa del Molino de Arriba y el río Tajo, así como de los cortados del Machorro, al otro lado del río y del vuelo de los buitres. Giraremos a nuestra derecha para seguir la ceja de la loma e ir descendiendo poco a poco. Pasaremos cerca de un curioso corral circular (generalmente suelen ser rectangulares). Luego continuaremos hasta unirnos de nuevo a la senda de los caballos, donde giraremos a la izquierda y comenzamos el descenso hasta el río. Se estrecha el valle y al llegar a una explanada al lado del puente que cruza el caz de la central, podemos ascender un poco por la pista y rápidamente desviarnos a la izquierda para visitar una pequeña cavidad en la roca tobácea que en tiempos antiguos se utilizó como gallinero, siendo visibles los nidales de las gallinas. Vista la cavidad, volveremos a la esplanada y cruzaremos el puente sobre el caz para avanzar al lado de la valla hasta el río. Una vez en el río observaremos unos rápidos naturales y tras subir corriente arriba unos metros llegaremos hasta una espectacular cascada formada por el salto de la central hidroeléctrica de El Molino de Arriba. Este paraje en conjunto se llama El Losar, por la forma de las piedras. Después de contemplar la cascada y posiblemente darnos un chapuzón, volveremos sobre nuestros pasos para continuar río abajo, por la misma margen del río. Podemos observar como el río se va encajando en rocas, como se suaviza en zonas más llanas de arena y como el mismo va formando nuevas rocas, las tobas, que también podremos encontrarlas unos metros por encima del río (estas tobas llevan grabada información del pasado, no sólo en forma de polen microscópico, sino también de hojas impresas de antiguos árboles y arbustos). Es curioso también fijarse en cómo va erosionando el río las laderas: cuando describe una curva, por el lado abierto tienen más fuerza y va erosionando con energía, formando a veces paredes casi verticales, mientras que por el lado cerrado predomina el fenómeno de la sedimentación, dando origen a pequeñas zonas casi llanas llenas de gravas. Estas gravas se utilizaron en tiempos como material para la construcción. También es interesante ir fijándose en la rica vegetación de ribera que existe en el margen del río, así como en la limpieza de sus aguas, que nos permite ver las truchas, y si tenemos mucha suerte alguna nutria (es un animal dificil de ver, se suele constatar su presencia por las heces que deja). Finalmente llegaremos al Área Recreativa de El Vado. Es una de las zonas recreativas reconocidas por el Parque Natural del Alto Tajo y en ella encontraremos una zona de baño, apta para niños también, y bajo una chopera unas mesas para sentarse y comerse un tentempié. No se puede hacer fuego. Abandonaremos la zona recreativa por la subida que hay habilitada a tal efecto hasta el aparcamiento. Una vez allí, en vez de girar a la izquierda tomaremos el camino que sigue en la dirección que llevamos, paralelos al muro de piedras de la finca colindante. Este camino gira a la derecha y antes de cruzar un pequeño arroyo que disecta perpendicularmente el primer anticlinal de La Redonda; giraremos y comenzaremos a ascender el flanco del anticlinal, ganando metros sobre el valle del arroyo. Continuamos ascendiendo entre escambrones y algún arbusto hasta llegar a una pared de piedra. Aquí el terreno se vuelve cretácico, más fértil y labrado por más tiempo, por eso es todavía un pastizal sin plantas pinchantes. Si desde este punto nos desviamos hacia el borde del barranco, podremos observar una pared existente con unas construcciones rectangulares que semejan una muralla, pero no hay nungún documento ni resto más consistente que indique tal cosa, simplemente es una curiosidad. Los cortados rocosos del río y el cañón resultante son preciosos desde este punto, desde el cual, si miramos hacia el norte, también podremos observar con mucha nitidez la falla que se forma en la ladera de La Muela de Utiel, pudiéndose ver perfectamente los cortes en la continuidad de las bandas rocosas y el salto vertical efectuado. Seguiremos avanzando por la pradera, que aquí se denomina Cerrillo Pelado, describiremos una suave curva hacia la derecha y nos encontraremos con una pista forestal poco usada. La tomaremos hacia la izquierda y ascenderemos un poco hasta el collado del Cerro Molino, desde el que tendremos una de las mejores vistas del casco urbano de Peralejos, junto con los montes circundantes. Descenderemos por la pedregosa pista y entramos en el pueblo. Bajamos rectos por la calle, subimos un poco también rectos y llegaremos al frontón. Desde aquí llegaremos de nuevo a la caseta de información, donde concluye la presente ruta.

  1. CURIOSIDADES.

  • Observa los dos anticlinales que forman la estructura de La Redonda.

  • Observa la forma y dureza de los escambrones. Tienen esa forma para protegerse del frío, del viento y de la sequedad ambiental.

  • Fíjate en la variedad de especies arbóreas y arbustivas que hay en la ribera del río. • Observa las barreras que forma la deposición de los carbonatos que lleva disueltos el río: forman como presas naturales, originando remansos río arriba con pozas y pequeñas cascadas río abajo.

  • Observa la zona donde se encuentran las casas del Molino de Arriba (no la central hidroeléctrica). Se asientan en una zona llana formada en gran medida por tobas. Marcan una zona casi llana por donde discurrió el río en la antigüedad, en periodos más fríos.

   
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